CARTA ABIERTA A MIS HERMANAS

Tengo ante mí la Carta que  nuestro Papa Francisco nos dirige con motivo del Año de la Vida Consagrada. Quiero compartir algunas de mis reflexiones con vosotras.

Ante los tres Objetivos que nos presenta para ser vividos e transmitidos, os invito a que los tomemos como dirigidos a nosotras, y nos pueden ayudar a nuestra conversión y renovación.

 

1: MIRAR EL PASADO CON GRATITUD:

Nuestro pasado desde los inicios del Instituto, fue grande, en el amor ardiente a Jesús Redentor y  a Nuestra Madre María de la Merced: Madre de Misericordia. Nuestras Hermanas que nos precedieran, desde Lutgarda, vivieran intensamente ese amor que fueran  plasmando en gestos e acciones liberadoras que expresaban la vivencia do nuestro carisma mercedario. No ahorraran  sacrificios y renuncias para ser fieles a la  vocación a la que fueron llamadas.

Agradecemos al Señor haberles dado  un  corazón grande y generoso, abierto al mundo: “Estamos disponibles para ir a cualquier parte del mundo”  Así se lee en una carta de nuestras primeras Hermanas en los primeros años de la Fundación. Esta disponibilidad se plasmó oficialmente con el ofrecimiento del Instituto al Papa como Misionero, en el Año 1827 y con su aprobación a 22 de Mayo en de 1928, con el o fin de sentirnos enviadas a cualquier parte del mundo a EVANGELIZAR  e  LIBERTAR.

Así nos habla el  Papa Francisco, “Las experiencias de los inicios, creció y desenvolvió, tocando otros miembros en nuevos contextos geográficos e culturales, dando vida a modos nuevos de implantar el carisma, a nuevas iniciativas e expresiones de caridad apostólica”

Tenemos que hacer  memoria para agradecer a nuestras Hermanas pioneras en la llegada a otros continente e naciones…Viene a mi mente, porque la conocí muy bien, a  nuestra Superiora General,  María de Cervellón Carrió, que llevó el Instituto al máximo esplendor, en nuestra oferta de ser misionarias “Ad gentes”… Impulsada pelo Espíritu de Dios, contagiaba su celo y su dinamismo…

Desde Mozambique, debo agradecer la generosidad, celo misionario, audacia, y confianza: “Dios y Nuestra Madre, proveerán”, de nuestras Hermanas: Anunciación Palacios, Felisa Martin, María Abella e  Inés Ormaechea, Sus vidas entregadas, e de entre ellas, dos, ya cayeron como granos de trigo enterrado, y dieran y dan sus frutos para el Reino de Dios y para  nuestro Instituto.

Aun con  nuestras debilidades y fracasos, damos gracias a Dios y a Nuestra Madre,  por tanto amor y entrega…Mismo con algunas salidas, el Señor Jesús,  nos anima a la ESPERANZA con 6 postulantes, 4 novicias, 4 junioras y 22 aspirantes… Sentimos grave responsabilidad ante ellas, en ayudarles a descubrir la exigencia de la Vida Consagrada desde  nuestro  ser de Mercedarias Misioneras en el hoy y en  cualquier  parte del mundo.

Nuestra vida de testimonio y  acompañamiento, será el  mejor trabajo que hagamos con ellas… ¿Quién quiere venir para acompañarnos?

 

  1. VIVIR EL PRESENTE CON PASIÓN:

Nos habla el Papa Francisco:  “ La  respuesta a la que  somos chamados a dar en  este Año, es, si nos dejamos también  interpelar por el  Evangelio; si este es verdadero “vademecum” en  la vida de cada día y para las opciones a  que somos llamados hacer. Esto es exigente e pide para ser vivido con radicalismo y sinceridad…¿Jesús,-debemos preguntarnos- si aún es, verdaderamente el primero y el único amor como nos lo propusimos cuando profesamos  nuestros votos?… ¿Tenemos la misma  pasión de nuestros fundadores por nuestro  pueblo, solidarizándonos con Él  hasta el punto de compartir  sus alegrías e sufrimientos, a fin de poder comprender verdaderamente las necesidades y contribuir con  nuestra parte para darles respuestas? “

Nos apremia el Papa: “Sed mujeres y hombres de comunión. Haced presencia con valentía, donde hay disparidad y tensiones. Sed signos creíbles de la presencia del Espíritu que infunde en los corazones la pasión para que todos seamos  un solo corazón. (Jo. 17,21)”

¿Cómo vivimos estas interpelaciones para ser testigos de la vocación  a la que hemos sido llamadas?    Las respuestas nos llevarán a la conversión y  renovación en este tiempo de gracia.

 

  1. ABRAZAR EL FUTURO CON ESPERANZA:

 Sigue hablándonos  nuestro Pastor: “LA ESPERANZA de que hablamos, no se fundamenta sobre números o sobre las obras, más sobre AQUEL en quien hemos puesto nuestra confianza (2 Tim. 1,12)… No cedáis a la tentación de los números y de la  eficacia y menos aún de confiar en vuestras propias fuerzas. Con atenta vigilancia, mirad  los horizontes de vuestra vida y del momento actual… No os unáis a los profetas de desventura, que proclaman el  fin o la insensatez de la vida consagrada en la Iglesia de nuestros días; por el contrario, revestíos de Jesucristo con las armas da luz, permaneciendo acordados e vigilantes…”

 

Entre las expectativas del  Papa para este Año de la Vida Consagrada, destaco:

“Que sea siempre verdad aquello que yo dije  una vez: Donde están los religiosos, hay alegría. Estamos llamados a experimentar y mostrar que Dios es capaz de preen Cher  nuestro corazón y hacernos felices sin necesidad de procurar en otro lugar  nuestra felicidad; que la auténtica fraternidad vivida en nuestras comunidades, alimenta  nuestra alegría, que  nuestra entrega total al servicio de la Iglesia, de las  familias, de los ancianos, de los pobres, nos  realiza como personas y da plenitud a nuestra vida”.

El Espíritu de Dios, nos ofrece a cada una de nos, en este Año de Gracia, grande oportunidad para renovar  nuestra fidelidad a la llamada que un día recibimos para ser totalmente de Jesús en la  Vida Consagrada, desde la  aventura de ser “mujeres de merced” en el ANUNCIO de  su Evangelio y  vivencia de sus gestos liberadores.

Oremos unas por las otras y ayudémonos con el amor fraterno y la alegría en el servicio. María  Nuestra Madre nos va   acompañar y encorajar ante el desafío que presenta la Vida Religiosa en  nuestro  mundo. Feliz Pascua de Resurrección

Vuestra Hermana,

Maria Antonia Carmen Acin Berges

Barcelona a 05 de Abril de 2015