El evangelio de hoy es el propio de la celebración de San Ramón Nonato, santo mercedario de gran devoción, sobre todo entre las mujeres en gestación y recién nacidos. Sin embargo, San Ramón fue un gran testigo del Reino, con un gran amor a María de la Merced y la eucaristía, participó en la redenciones para la liberación de esclavos y su ardor evangelizador le valieron el querer silenciarlo poniéndole un candado en la boca.
“Miren que los mando como ovejas entre lobos, por eso, sean sagaces como serpientes y sencillos como palomas”. Y así fue la vida mercedaria de San Ramón, sabiendo dar aliento y una palabra de fe a quien lo necesitaba y astuto para poder gestionar la liberación de los esclavos cristianos.
Un hombre de Dios dispuesto a dar la vida por los hermanos, que confió plenamente en aquel que lo había llamado a la vida y a su vocación, a pesar de las dificultades. Un ejemplo de que cuando nos ponemos en manos del Señor nada sale como lo planean los poderosos del mundo sino como lo planea Dios.
“Cuando los arresten, no se preocupen de lo que van a decir o de cómo lo dirán : en su momento se les sugerirá lo que tengan que decir; no serán ustedes los que hablen, el espíritu de su Padre hablará por ustedes”.
Dar a conocer el rostro misericordioso y liberador de Cristo es dar la vida por la libertad y no temer, pues con el Señor no hay cadenas que nos aten, ni sometan.
¿Ponemos nuestra vida en las manos de Dios? ¿Nos fiamos del Señor en todo momento, especialmente en la dificultad?
Vivamos nuestra vida como don para los demás como también lo hizo San Ramón Nonato.
Bendecido día
Comentario: D. I. Aguirre RMM
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