La formación mercedaria está marcada por un carácter propio que le viene desde el carisma e historia de la Merced; se trata de un camino que la persona va recorriendo y donde va descubriendo y viviendo la iniciativa redentora de la Trinidad a la humanidad. (Const. 1272 Proemio, Cf Const. 5, CGF 2.5)

La llamada concreta de Dios, que cada una ha recibido a formar parte del Instituto, debe convertirse en un proyecto existencial de vida inspirado en el modelo vivido por nuestra hermana Lutgarda y primeras compañeras que, en respuesta al don de Dios y a las necesidades de su tiempo, supieron desde una vida evangélica y amor filial a María, configurarse con Cristo Redentor entregado a favor de la liberación del hombre. (CGF. 2 y 5) (PGF 12)

Nosotras, Religiosas Mercedarias Misioneras o Mercedarias de Barcelona, tenemos nuestra formación inicial en el Ecuador.