“Mi vida por tu libertad”

 

Prot. MG 003-2015

Obj: Confirmación de nuestra Orden

Inicio Trienio Jubilar y Año de San Pedro Nolasco

 

 

A TODA LA FAMILIA MERCEDARIA

 

 

            Damos inicio hoy al Trienio Jubilar con el que nos prepararemos como Familia a vivir el Jubileo de la fundación de nuestra amada Orden Mercedaria. Comienza con el año de san Pedro Nolasco (2015), de nuestra Madre de la Merced (2016) y de Cristo Redentor (2017), como antesala de los cautivos/as que son el rostro más cercano de Cristo que los Mercedarios/as contemplamos en la misión.

 

            Conmemorar es mucho más que celebrar y la nuestra quiere ser una conmemoración que nos remita a los orígenes, a la intuición primera de nuestro Padre San Pedro Nolasco y sus primeros hermanos y hermanas en la misión redentora. Queremos asociar la entrega generosa de nuestro padre, servidor, mensajero y fundador y adelantador (Cf. Prólogo Const. Amerianas 1272) a la oblación Eucarística de Jesús en el altar y hacer memoria agradecida de nuestra identidad en éstos términos: Desde su fundación nuestra Orden siguió a Jesús, haciéndole presente como amigo y redentor entre los cristianos que “en poder de los sarracenos y de otros enemigos del nuestra ley” se hallaban expuestos al peligro de perder la fe; así cumplió la palabra del Evangelio: “El Espíritu del Señor está sobre mí…; por eso me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos”; en ellos supo ver el rostro de Jesucristo que dirá en el juicio: “Estuve en la cárcel y vinisteis a verme”(COM 3a). 

 

            La contemplación de Jesús en el rostro de los cautivos demanda de nosotros una apertura de mente, de corazón y de bolsillo que nos haga permeables al sufrimiento y creativos en el servicio,  contando con todos/as en misión compartida entre religiosos/as y laicos a manera de sinfonía de servicio y hermandad.

 

            Nunca un Magisterio nos desafió tanto y tan insistentemente como el de Papa Francisco a hacernos cargo de lo que nos toca, a no volver la mirada al costado y hacer realidad la visita y la liberación sin eufemismos. Hoy resuenan más profundas las palabras de nuestra Carta Magna, que dice: Surgen hoy en las sociedades humanas nuevas formas de esclavitud social, política y psicológica, que derivan en última instancia de pecado y resultan para la fe de los cristianos tan perniciosas como la esclavitud y cautividad de otros tiempo. Por eso, nuestra Orden se compromete a testimoniar la misma buena nueva de amor y redención que ha hecho presente desde el comienzo de su historia (COM 3b).

 

            Los/as invito pues, a vivir este tiempo en profundo discernimiento en torno a nuestras presencias; a nuestra reorganización para servir mejor; al desafío de presencias que sean “punta de lanza”, para que con estructuras mas leves e itinerantes nos marquen rumbo hacia las cautividades que reclama un gesto significativo. Los/as invito también a sostener la misión con una oración fiel, constante y encarnada que nos permita darle rostro más concreto al Cristo que preside nuestro Templo, nuestra habitación y que cuelga a nuestro pecho.

 

            Agradezco los aportes de la Comisión Pro Jubileo 2018 que viene trabajando desde hace algunos años y ha dado rostro a nuestra fiesta con el logo Jubilar, con la oración oficial y finalmente con el Himno y los subsidios con los que podremos estar más en sintonía de oración y fraternidad. Esperamos que más integrantes de la Familia Mercedaria puedan integrarse próximamente en la organización de esta fiesta que apenas comienza.

 

            Un gozo genuino, expresado en canto y plegaria, es la invitación para este tiempo. El jubileo será júbilo verdadero si sabemos ir más allá de nosotros, de nuestro “pequeño mundito” y centrar nuestra vida en los cautivos, esclavos y perseguidos por Cristo en las nuevas periferias de la libertad.

 

            Dado en Roma a 17 días del mes de enero del año del Señor, a 797 años de la fundación de nuestra Orden y a 780 años de nuestra Confirmación por el Papa Gregorio IX.

 

ORACIÓN JUBILAR

LA MERCED: 800 AÑOS

Madre de la Merced,

que suscitaste en tu servidor Pedro Nolasco

el deseo de imitar a Cristo Redentor,

poniendo su vida al servicio de los más pobres

de entre los pobres, los cautivos;

al prepararnos a celebrar el Jubileo mercedario,

te pedimos que eleves nuestras oraciones al Padre,

fuente de misericordia,

para que seamos capaces de contemplar

la faz de tu Hijo en el rostro de los cautivos de hoy

y ofrezcamos, alegremente, llenos del Espíritu Santo,

nuestras vidas como moneda de rescate

por nuestros hermanos

que viven privados de libertad y sin esperanza

en las nuevas periferias de la cautividad.

Amén.

                             

Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, O. de M.

2015 Subsidios Sabados