El pasado 16 de abril Ecuador sufrió un terremoto de 7,8 en la escala de Richter, siendo el más fuerte en decadas. De hecho, el último ocurrió en 1979. El saldo que ha dejado es centenares de fallecidos, miles de heridos y una población sumida en la tristeza, la angustia y la desolación.

Particularmente, nos ha tocado muy de cerca al perder entre los escombros a nuestra querida hermana Victoria Avellán, de 74 años de edad; mujer que se caracterizaba por su sencillez, entrega y una generosidad a toda prueba, misionera muchos años en el oriente de Ecuador, ¡le encantaban los niños!,  las hermanas la recuerdan como una mujer de profundidad y silencio. Falleció en Calceta, donde las Mercedarias Misioneras de Barcelona tenemos un colegio; una edificación de tres plantas (donde vivía la comunidad) que se desplomó, pudiéndose rescatar a dos hermanas heridas pero no graves.

Varios de nuestros colegios de la zona han sufrido daños en las estructura pero, gracias a Dios, las hermanas salieron ilesas.

Nos unimos en oración, agradeciendo infinitamente los mensajes de apoyo, cariño y cercanía que nos han hecho llegar a través de los diferentes medios. Damos gracias al Señor por la vida de nuestra hermana Victoria y pedimos, su ahora intercesión por nosotras, para saber responder con sabiduría y espíritu mercedario al llamado vocacional que nos hace.

Unidos todos en oración por los fallecidos, los desaparecidos, los heridos y los familiares y amigos que han perdido a sus seres queridos. Nuestra Madre de la Merced, ruega por nosotr@s.

 

La imagen es del edificio del colegio de Calceta que se derrumbó.