“No hay que temer invitar a los jóvenes a escuchar el llamado de Cristo, no se pierde nada con arriesgar; como dijo una hermana que conocí hace ya unos siete años “si no te tiras al agua ahora, no sabrás nunca si sabes nadar o no” así es que hace siete años me lancé al mar de la misericordia de Dios y aquí estoy llevando mi testimonio de vida en hechos, mostrando que soy y me siento libre viviendo bajo el carisma mercedario… ” El llamado de Dios que nunca pasará de moda.