El tráfico, la trata de los seres humanos considerados dentro de la tradición y la espiritualidad mercedarias, constituyen un gran reto para nosotros porque es una de las muchas y tantas “nuevas formas de cautividad /esclavitud” según nuestras Constituciones. Interpela nuestra conciencia y reclama la puesta en práctica de nuestro cuarto voto, el de redención.