Hermana María Vicente, muy conocida a nivel del Instituto , por haber sido Superiora de la Casa Madre de San Gervásio, durante mucho tiempo, y a nivel general por su labor educativa en diferentes Colegios nuestros , de la geografía española.

Desde la Secretaria General,le dedican estas bellas palabras.

“Y cuando me haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros” (Juan 14,3)

 

Queridas hermanas:

Les comunicamos, con mucho dolor, que hoy día 23 de marzo 2020, ha fallecido en la comunidad de Zarzaquemada, Madrid, Provincia de España, nuestra querida hermana María Vicente, a los 90 años,  de edad y 68 de vida religiosa.

Nuestra   hermana  María, nació en Puente San Miguel, Santander-Cantabria (España) el día  14 de mayo de 1.929; era la menor de los hermanos: un varón y cuatro mujeres.

Hizo su profesión religiosa  el 16 de abril de 1952.

María, juntamente con sus hermanas: Elena, y Mª Nieves fueron religiosas mercedarias; las tres grandes maestras e interesadas en la educación y muy comprometidas en temas sociales.

Fue una mujer muy espiritual, sensible y comunicativa; apasionada por la Educación, porque María había tenido la maestra en casa, su madre. Se cumple el dicho: “De raza le viene al galgo” –es decir como diríamos ahora- le vino en el ADN.

Entendió bien nuestra hermana, que Educar, es para la Iglesia, parte integrante de su misión evangelizadora, continuando así la misión de Cristo Maestro,  “Camino, verdad y vida”. Const. 39.

“Porque educar es sembrar: sembrar amor, sembrar conciencia, sembrar humanidad para que crezcan buenas personas, buenos ciudadanos y buenos profesionales.

María se caracterizaba por tener una actitud de apertura a la Iglesia, al cambio, a la autoformación. Fue una mujer Post-Conciliar. Amaba la vida Consagrada y Mercedaria. Colaboró en la Delegación de Catequesis de Barcelona durante muchos años y con lo comunicativa que ha sido siempre hasta hoy, se relacionaba con todos los que con ella trabajaron.

Hoy agradecemos a Dios el don de su vida y vocación Mercedaria,  su servicio y entrega al Instituto y a la Iglesia.

Elevemos  nuestras súplicas para que el Señor  acoja con amor  misericordioso a nuestra hermana María y, en compañía de Ntra. Madre de Merced, de nuestra querida Lutgarda  y hermanas que nos han precedido, disfrute ya de aquel lugar que Jesús promete a sus discípulos. Juan 14,1-6.

“Que el Señor la bendiga y la proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ella, y sea compasivo. Que el Señor le muestre su favor y le conceda la PAZ”

Fraternalmente  unidas en la oración y afecto, acompañamos a las hermanas de la Provincia de España  y a sus familiares, les enviamos un fuerte abrazo.

Barcelona 23 de marzo 2020

 

Antonia Torres Larios

Secretaria General