Desde el 01 al 03 de abril se realizó el V Congreso Mercedarios, que trató sobre
Migración, Tráfico y Trata; fue un espacio intenso de reflexión y cuestionamiento
acerca de este mal, que afecta a la humanidad y nuestra respuesta mercedaria. Participaron,
Lúcia Alexandre, Celia Villón, Dilia Isabel Aguirre, Celia Mendoza y
Nuberlay Rodríguez.
Compartimos las palabras del P. Dámaso Masabo que expresan muy bien lo que se
vio, trabajó y profundizó esos días.
Los organizadores de este congreso han querido despertar nuestra conciencia,
abrirnos los ojos de la fe, suscitar en nosotros la pasión y la compasión por las víctimas
de este drama humanitario, para no caer en la “globalización de la indiferencia”
denunciada por el Papa Francisco ante este “horrible delito de la trata de personas
especialmente mujeres y niños”. La trata y el tráfico es una “actividad
criminal que atenta contra la dignidad humana y tiene efectos negativos en el desarrollo,
la paz, la seguridad y los derechos humanos”. Hay que combatir estos
fenómenos denigrantes y deshumanizantes porque constituyen, en definitiva, un
atentado contra el mismo Creador de la vida.
El tráfico o trata de personas es un “horrible busness” desgraciadamente más
rentable que el mismo comercio de las armas y el narcotráfico. Ya se habla de una
industria del tráfico sexual que mueve sumas extremadamente elevadas de dinero
sucio. Según las estimaciones de las Naciones Unidas, estamos hablando de más
de 2.700.000 personas víctimas de este fenómeno de las cuales 80 por ciento son
mujeres y niños. Según las mismas fuentes, este negocio mueve unos
32.000.000.000 de dólares al año. Es una plaga mundial, difícil de combatir. En
este congreso contamos con personas cualificadas que han estudiado este fenómeno,
personas que han vivido en su propia carne el indescriptible sufrimiento de
víctimas de la trata o que han acompañado a las mismas víctimas.
BARCELONA ABRIL 2016

El tráfico, la trata de los seres humanos considerados dentro de la tradición y la espiritualidad
mercedarias, constituyen un gran reto para nosotros porque es una de las muchas y
tantas “nuevas formas de cautividad /esclavitud” según nuestras Constituciones. Interpela
nuestra conciencia y reclama la puesta en práctica de nuestro cuarto voto, el de redención
expresado así: “impulsados por la caridad, nos (los mercedarios) consagramos a Dios con
un voto particular, llamado de redención, en virtud del cual prometemos dar la vida como
Cristo la dio por nosotros, si fuere necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran
en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad” (COM 14). Es
una característica de la espiritualidad mercedaria: una espiritualidad redentora. Para los
mercedarios descalzos, este voto viene formulado así: “Además de los tres votos comunes
de perfección (…) el hermano mercedario recoleto hace otro especial, llamado de redención;
en virtud de ese voto el religioso mercedario promete dar la vida, si fuese necesario,
para salvar al cristiano que se halla en extremo peligro de perder su fe, en las diversas
formas de cautividad, a ejemplo de Cristo redentor” (COD 61).
Toda la Familia Mercedaria, en camino hacia el jubileo del octavo centenario (1218- 2018),
se siente interpelada y reflejada en esta espiritualidad redentora, en este “voto de redención”.
En este dar la vida como moneda de rescate si fuere necesario. Aunque en algunas
constituciones de las religiosas mercedarias no viene así explícitamente expresado como
cuarto voto, participan sin embargo en este espíritu redentor: “La finalidad de nuestro Instituto
es el anuncio del Reino de Dios y la promoción del ser humano, donde las circunstancias
de ignorancia, de injusticia, de opresión y las estructuras esclavizantes atentan contra
su dignidad e impiden la aceptación de la fe o provocan su perdida” (Constituciones Instituto
de Religiosas de Ntra. Sra. De la Merced de Barcelona – Mercedarias misioneras, 8).